ABRAZANDO LA SOMBRA

Emma Alfaro

Quisiera de verdad entender. Dejar de tener estas guerra mentales. Estos sueños fallidos que se convierten en pesadillas cuando mi cabeza toca la almohada y me hundo en ese mundo que añoro. Ese mundo que quizá ya no tenga nada para mí. A veces quisiera saber que pasará cuando yo no persista. Cuando al fin me deje caer completamente. ¿Quién va a ayudar a levantarme? ¿Quién estará ahí para mí?

Todos tienen su período azul. Este problablemente sea el mío. No sé cuando empezó, pero todo tiene un origen. Puede que sea desde que nací o tal vez desde el día en que el mundo se me cayó por primera vez. No puedo ser positiva, eso me mata y definitivamente no me hace más fuerte. Están esas palabras que aún me sostienen con fuerza, que me aferran a lo importante. Pero esas palabras son sólo un recuerdo.

Escucho el sonido del agua al caer. Siento el calor en mi mano derecha. Escucho esos gritos desgarradores que claman por la muerte. Veo todas aquellas bolsas de ropa en el corredor de mi casa. El ventilador roto. La cama del hospital y las lágrimas de mi madre. Escucho la guitarra de mi abuelo. Siento el abrazo de aquel extraño que siempre deseé conocer. Recuerdo la caída en el pavimento. El abrazo de mi hermano. Las ilusiones destrozadas de la persona más fría que creo conocer.

Todo gira y gira y pierde su dirección. Todo se arremolina y estalla desde lo más profundo. Las palabras son omnipotentes y me gritan que regrese. Pero todas las voces las ahogan. Veo a mi alrededor y no sólo hay paredes azules. No me calman, pero sé que me ayudan. Intento tomar una mano que me ayude a salir, pero de repente me doy cuenta de que estoy amputada. Rota como un cristal afilado que nadie quiere tomar con sus dedos.

Todas estás luces se encienden y alejan mi sombra. No quiero perder mi sombra porque está ahí cuando todo lo demás falla. ¡Maldito agujero negro! ¿te lo piensas llevar todo? Sé que no soy perfecta y jamás lo seré, pero ¿por qué estos pecados no dejan de condenarme? Acaso debo empezar a señalar con el dedo a todo lo que vive. ¿Debo empezar a usar mi pasado como una justificación? Maldición, ¡no!.

No soy mármol y tampoco una piedra. No soy un árbol torcido. Soy alguien que quiere ser una persona. Tengo sentimientos y soy contradictoria y joder ¿que no me entienden? Bienvenidos sean, yo tampoco me entiendo. He recorrido mis propios caminos y he asumido sus consecuencias y si a alguien le han afectado mucho es a mí. Puedo ser el chivo expiatorio, adelante lo he sido tantas veces que ya no me sorprende.

Después de todo soy un maldito fénix. Mi tiempo esta pasando y al final esto sólo será otra puerta en otro laberinto. Me equivoqué por supuesto, soy humana. Lamento no ser la diosa o el ser omnipotente que me consideraron, pero jamás voy a poder serlo y así como he aceptado tanto daño y tantos errores lo ideal sería que los míos sean aceptados, pero veo que no es posible. Tal vez tenga que volver a volar como las águilas y dejar de sentir que soy una gallina.

Elegir jamás será fácil y mientras uno no decide, las posibilidades están abierta. Creo que señalar mi cicatriz no hará que vuelva a sangrar. Estoy orgullosa de mis cicatrices y mis pesadillas no son tan malas después de todo. Sólo intentan preparme para esas cosas para las que no tengo fuerza. De nuevo abrazo mi sombra que no me ha abandonado jamás. Mi sombra no tiene la culpa de esto y posiblemente yo tampoco, pero lo acepto porque me ha tocado vivirlo.

Si volviese a vivir cometería los mismos errores. Si regresara al pasado no arreglaria nada porque todo lo que ha tenido que pasar ha sido para aprender. Y como me digo a mí misma el dolor y el sufrimiento es y siempre será lo mejor que me puede pasar en la vida. Siempre estará ahí para hacer lo que muchas personas rodeandome no podrán. Para impulsarme en las cosas que no me atreva. Abrazo mi dolor y dejo que en él se sanen mis heridas, porque nada es más bello que renacer de las cenizas.

Al final las palabras siguen ahí, siguen en mí. Aferradas y forjadas con el acero de lo más importante: AMOR. No me debo permitir olvidarlas fácilmente y si bien no todos son recuerdos bellos no significan que no ayuden. Pueden pasar los años y se pueden hacer grandes las distancias. Puedo cambiar tanto como lo desee y como lo necesite, pero esas palabras siempre van a ser mi verdad. Gracias por decirlas de verdad porque siempre serán un recordatorio de lo bueno que es la vida en el dolor y lo bueno que es abandonarla para estar mejor. Ahora ya no estás conmigo, pero tu presencia seguirá aquí porque, aun si no tengo a nadie, tú crees en mí.

Escrito por

Emma Alfaro

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Acerca de Óscar Perdomo León

De médico, poeta y loco, todos tenemos un poco. Doctor en Medicina. Amante de la música, la literatura, el cine y la fotografía. Physician. Art lover. Soy un “escribidor” que ama leer y escribir. Mi blog personal: 1-LA CASA DE ÓSCAR PERDOMO LEÓN oscarperdomoleon.com /////Mis otros blogs son: 2-LA ESQUINA DE ÉRIKA Y ÓSCAR erikayoscarlaesquina.com //3-LA LUZ Y LA SOMBRA laluzylasombradeoscarperdomoleon.blogspot.com //4-MÁS ALLÁ DE LOS 400 CERROS masalladelos400cerros.wordpress.com
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